martes, enero 02, 2007

I Don't Know Where I Stand

Fairport Convention, 1968, Judy Dyble, maravillosamente humana y divina a la vez, canta este "I Don't Know Where I Stand".

La letra es bella; y no quiero entenderla del todo. Os la dejo copiada de refilón, para seguir descubriéndola. Tengo una sensación entre inocente y remota ahora. No quiero interrumpir las imágenes que descubro al escuchar canciones de estas décadas. ¿Era el mundo más feliz entonces, o simplemente soñaba en voz más alta? Lo que entiendo es romántico, inocente, es trabajo de hadas. Indiferencia responsable. Recuerdo ser pequeño y un camino nacido de una visión más real del mundo; las alegrías eran tan altas como las tristezas, pero ambas eran bellas porque eran verdaderas, eran nuestras. Y enseñaban. No hacía falta tumbar la mejilla contra la tierra porque la respirábamos en el viento. Lo sigo viendo en algunos ojos, que vieron la luz de esos días. Y recuerdo algunos días en ese Valinor.

El sonido de las guitarras es fresco y al mismo tiempo entre melancólico y surreal. Recuerdo el Oxford City de Pentangle, mucho más folk, y alguna otra canción.

Aquí Judy vuelve a cantarla tras 40 años... tenéis que perdonarla porque está un poco nerviosa al principio (¡40 años!), pero el final lo clava... es espléndido.

Funny day, looking for laughter and finding it there
Sunny day, braiding white flowers and leaves in my hair
Picked up a pencil and wrote 'I love you' in my finest hand
Wanted to send it but I don't know where I stand

Telephone, even the sound of your voice is still new
All alone in Carolina and talking to you
And feeling too foolish and strange to say the words that I had planned
Guess it's too early 'cos I don't know where I stand

Crickets talk, courting their ladies in star-dappled green
Crickets talk, until the morning comes up like a dream
All muted and misty, so drowsy now, I'll take what sleep I can
I know that I miss you but I don't know where I stand
Know that I miss you but I don't know where I stand


Haceros ya con la versión original.
Hay que volver a traer los días soleados de antes de haber nacido.