"Árstíðir es una banda acústica basada en las voces originaria de Reykjavík, con un sonido único en la escena musical islandesa. Además de sus características armonías vocales, es su instrumentación la que marca una diferencia en su sonido, difundiendo una cálida marea de guitarras acústicas barítonas, piano virtuoso y cuerdas melismáticas. El resultado es un espectro sonoro inusualmente amplio, enfatizado aún más por la impresionante amplitud vocal de sus seis componentes".
La música de Árstíðir es una mezcla poco frecuente que al mismo tiempo resulta sencilla y compleja. Es fácil enamorarse de sus canciones que, sin embargo, mezclan influencias de la música clásica, el rock progresivo, el country y la música folk islandesa. La banda está formada por músicos distinguidos conocidos por su pertenencia a varias bandas y varios géneros del paisaje sonoro de Reykjavík".
Reconozco que esta voluntariosa descripción de la banda me ha hecho buscar al menos una palabra en el Diccionario de la Real Academia: "melismático", que resulta ser "perteneciente o relativo al melisma", siendo el melisma una "canción o melodía breve", o aquel "grupo de notas sucesivas que forman un neuma o adorno sobre una misma vocal".
En cualquier caso, el nombre del grupo, Árstíðir, significa en islandés "estaciones", es decir, el plural de árstíð o "estación del año": como la primavera, por ejemplo, o este verano que acaba de comenzar y que promete ser inmisericorde con nosotros.
A continuación os dejo su video "Brestir", para que nos hagamos una idea de cómo suenan:
Repito el enlace a su página web, y ya de paso, me tomo la libertad de crear la página web de la Wikipedia.
El monstruo de fuego y hielo que ha paralizado la vieja Europa. No es cosa mala. Europa necesita quedarse quieta un rato, mirando la hoguera y oyendo la lluvia en lugar de corretear ajetreadamente por terminales de aeropuerto, ridícula con la americana en un brazo y el móvil pegado a la cabeza.
No nos viene mal recordar que somos poco más que esa ceniza volcánica que detiene motores y agosta cosechas, no nos viene mal reflexionar acerca de qué nos diferencia de la sílice incandescente y hacer valer esa diferencia de forma responsable. Me refiero a la inteligencia. Retroceso, no. Avance y progreso, sí; tecnología, siempre: pero no esta suerte de locura tecnoeconómica de toro cegado atrapado en un laberinto.
Ey: isla, fjall: montaña, jökull: glaciar. "El volcán islandés", siendo rigurosos, debería ser "el volcán bajo el glaciar Eyjafjallajökull" o "el volcán del Eyjafjallajökull". ¿Es, por tanto, tan difícil? Las televisiones y radios se niegan a pronunciar el nombre. Lo he oido: alguno ha dicho "no le vamos a decir el nombre porque es tan difícil que para qué". Muy bien. Pero resulta que yo creía que era obligación de los medios de comunicación el informar del suceso. Y eso incluye el nombre del lugar del suceso. Los medios de comunicación no han cumplido su obligación. Lo peor, es que lo hacen porque asumen que el oyente, el ciudadano, es al menos tan tonto e incapaz como ellos. "Si nosotros no somos capaces de pronunciarlo, ustedes menos". Y asumen que no hace falta. Para qué interesarse por algo tan ajeno a lo de todos los días. Siga usted con lo de siempre, la vida fuera del establo es demasiado complicada.
No me gusta que me llamen tonto. Soy capaz de pronunciar Ibrahimovic; Bayer Leverkusen; Fenerbahçe. Eso sí que lo oigo en la radio todos los días.
La frase en Inglés Benjamin Bagby's Beowulf forma una construcción aliterativa: es decir, existe en ella un sonido (en este caso la consonante inicial "B") que se repite a lo largo de la frase. No sé si la aliteración presente en esta frase es fruto de la casualidad o de la intención de su autor; por lo que veremos a continuación, me inclino más por esta última opción.
La poesía germánica antigua, lógicamente con peculiaridades propias dependiendo de la lengua conreta, tiene precisamente como uno de sus rasgos característicos la aliteración de sus versos. Así, el ritmo se consigue por la repetición de un sonido a lo largo de una frase, no por la rima de la parte final del verso como en la mayoría de la poesía más moderna. Aparece así en la poesía en Inglés Antiguo; por ejemplo, en el comienzo del Beowulf leemos:
Hwaet! We Gar-Dena in gear-dagum "¡Atención! Nosotros, de los Daneses (de la Lanza) en tiempos antiguos..."
donde las palabras que llevan el acento, Gar-Dena y gear-dagum comienzan ambas por "G".
Pero la frase "Benjamin Bagby's Beowulf" no sería más que un ejemplo de aliteración si no fuera porque Benjamin Bagby no es un nombre tomado al azar, sino el de un verdadero scop de los tiempos modernos.
Nacido en 1951, fundador del conjunto Sequentia, Benjamin Bagby es un intérprete de música medieval, cantante, compositor y arpista. Quizá lo más destacable de su repertorio sea la recreación de antiguas obras como el propio Beowulf, las Eddur y música alemana de los siglos X y XI.
Su versión del Beowulf nos da una idea muy precisa, en mi opinión, de cómo debía ser la labor del antiguo scop. La sabia combinación de maestría con el arpa y la voz, las dotes teatrales, el saber aprovechar la fuerza o la melodía de esta lejana lengua cautivaría a buen seguro a una audiencia para la que la recitación del poema sería todo un acontecimiento lúdico, pero también una descripción de un mundo y unas gentes que no conocerían nunca de otra forma, un recordatorio de tradiciones, historia, mitos e ideas religiosas, un verdadero tapiz de emociones y asombros que perduraría durante muchas noches en sus mentes y corazones.
La labor de Bagby, que declama sin tacha los cientos de versos del poema, acompañado de su arpa de 6 cuerdas (construida a imagen de la encontrada en la tumba de un noble alamán del signo VII), es ardua y merece nuestro reconocimiento más profundo, máxime cuando consigue cautivarnos a nosotros, espectadores saturados de imágenes y ocios huecos, que ni siquiera podemos seguir la trama en esa noble lengua olvidada, y que aún así permanecemos boquiabiertos ante el despliegue de las evocaciones que nos trae este viejo arte.
La Lengua Negra (o Lengua Oscura) es una lengua ficticia inventada por Tolkien. En sus obras, es el idioma creado por Sauron para dotar a sus huestes de un idioma único en el que todos puedan entenderse, reemplazando las distintas Lenguas Orcas y otros idiomas usados por sus sirvientes. Según la visión de Tolkien, existieron dos formas de esta lengua: una, la forma antigua o "pura", empleada por el propio Sauron, por los Nazgûl o Espectros del Anillo y la raza Olog-Hai, y una forma "desviada" usada por los orcos y demás tropa de Barad-dûr al final de la Tercera Edad. Así, Tolkien nos cuenta en el Apéndice F de El Señor de los Anillos que "se dice que la Lengua Negra fue creada por Sauron en los Años Oscuros y que había deseado convertirlo en el lenguaje de todos aquellos que le servían, pero fracasó en ese propósito. De la Lengua Negra se derivaron muchas de las palabras que fueron de uso común entre los Orcos en la Tercera Edad, como ghâsh, "fuego", pero tras las primera derrota de Sauron este idioma, en su forma antigua, fue olvidado por todos salvo por los Nazgûl. Cuando Sauron se alzó nuevamente, se convirtió una vez más en la lengua de Barad-dûr y los capitanes de Mordor".
El análisis y estudio de la Lengua Negra ha sido motivo de estudio profundo e hipótesis por parte de lingüistas de todo el mundo, a pesar de que el corpus (el total de textos conocidos escritos en ese idioma) no supera las veinte líneas. Prácticamente el único fragmento que nos muestra Tolkien escrito en esa lengua (aparte de alguna maldición orca sobre la que ha habido considerable debate y algún topónimo) la constituye la inscripción del famoso Anillo Único, que usaré aquí:
Se trata de los inmortales versos traducidos de la siguiente manera al español:
Un Anillo para gobernarlos a todos, Un Anillo para encontrarlos, Un Anillo para atraerlos a todos, y en la oscuridad atarlos.
El idioma fue siempre pensado por Tolkien como algo repugnante y vil. Sauron, el mal, es incapaz de crear algo nuevo; de lo único que es capaz es de pervertir, de echar a perder, y así, pervirtiendo el Valarin, el idioma de los Valar primigenios, seres angelicales y poderosos de los que él mismo fue parte una vez, crea la Lengua Negra. En el aspecto lingüístico, Tolkien crea un idioma aglutinante, lleno de sonidos ásperos, de conglomerados consonánticos, sibilantes, cacofónicos. Se dice que pudo inspirarse en el Hurrita, una lengua aún no descifrada totalmente, pero que en su época suscitó mucho interés entre los filólogos. Se trata de una lengua perteneciente al grupo de las lenguas caucásicas, no indoeuropea ni semita, aunque con cierta influencia de las lenguas indoeuropeas, hablada por los pueblos hurritas del norte de Mesopotamia (actual sudeste de Turquía, norte de Siria e Iraq y noreste de Irán) hasta el segundo milenio antes de Cristo. El Hurrita era un idioma que suscitó bastante interés en el campo de la historia del Indoeuropeo precisamente en la época de Tolkien; en 1941 el asiriólogo Ephraim Avigdor Speiser publica su "Gramática Hurrita". El Hurrita, al igual que el Euskera, es una lengua ergativa, rasgo que también está presente en la Lengua Negra.
En lo narrativo, la Lengua Negra provoca la repulsa de los personajes alineados con el Bien. Gandalf se niega a pronunciarla en La Comarca, cuando comprueba sus sospechas acerca del Anillo de Bilbo. Cuando Gandalf pronuncia la misma inscripción durante el Concilio de Elrond, para dar prueba del terror que se avecina, "el cambio en la voz del mago fue sobrecogedor. De repente se convirtió en amenazador, poderoso, áspero como la piedra. Una sombra pareció pasar sobre el sol en lo alto, y durante un instante la galería se ensombreció. Todos temblaron, y los Elfos se taparon sus oídos". La Lengua Negra es una creación del Mal. Está unida, como el Anillo, indivisiblemente a él.
Además de los mencionados estudios y análisis de los fragmentos originales en Lengua Negra, existen intentos posteriores a Tolkien de expandir este idioma. Uno se produjo como consecuencia del rodaje de las películas de El Señor de los Anillos. Debido a la necesidad de traducir ciertos pasajes a la Lengua Negra, y a la inexistencia del vocabulario y gramática necesarios para la traducción, se recurrió al lingusta David Salo, que llevó a cabo un trabajo de reconstrucción para dar en lo que se ha venido en llamar por los aficionados "neo-Lengua Negra". Las frases que aparecen en la película dan fe de lo aceptable del resultado de esta ardua tarea:
Gu kibum kelkum-ishi, burzum-ishi. "No hay vida en el frío, en la oscuridad".
Akha-gum-ishi ashi gurum. "Aquí en el vacío, sólo hay muerte".
Existen músicos que se han dejado llevar por lo sugerente y oscuro de esta invención. Summoning es una banda de black épico de Austria, cuyos trabajos están inspirados casi por completo por la obra de Tolkien. En su último álbum, "Oath Bound" (cuyo título hace referencia al Juramento de Fëanor en el Silmarillion), puede encontrarse el tema "Mirdautas Vras" ("Un buen día para matar"), escrito por completo en neo-Lengua Negra.
Fuego y Hielo, los Nazgûl vuelan. ¡Es un buen día para matar! Roja está la tierra y el cielo. Incluso Manwe tendrá que arrodillarse.
Otro proyecto musical que lleva la Lengua Negra aún más lejos es el de los suecos Za Frûmi. La banda crea música inspirada en diversos géneros fantásticos. En una de sus vertientes (Za Frûmi Saga) se narra la historia de un grupo de orcos en la Tierra Media, en un género difícil de describir, que incluye el uso de diálogos en neo-Lengua Negra. Hasta el 2007 han publicado tres trabajos: Za Shum Ushatar Uglakh (2000), Tach (2001)y Shrak Ishi za Migul (2007). El siguiente video es una versión orquestada por la Swedish Radio Symphonic Orchestra del tema "Interludium I".
Y por supuesto, está Burzum. Pero eso es otra historia.
Quisiera hoy hacer una pequeña revisión de "Historias Fantásticas", una selección de relatos de Adolfo Bioy Casares (a él le gustaba firmar A.B.C.) disponible en la colección "El libro de Bolsillo - Biblioteca de Autor" de Alianza Editorial. Leyendo a Casares es inevitable recordar a Borges. No tanto porque ambos sean argentinos y amigos (incluso colaboradores el algunos textos), sino por soñadores. Hablaba no hace mucho de Angélica Gorodischer. Algo deben de tener esas latitudes que elevan en sueños al alma sensible que cierra los ojos; algo debe respirarse en Buenos Aires que facilita el ensueño, pero un ensueño contenido, retenido como un caballo al que se toma del estribo y que a fuerza de contenido se amalgama, como las noches candentes de verano, con la realidad, de forma que lo cotidiano se tizna de fantástico y lo fantástico nos parece cotidiano.
Donde Angélica Gorodishcer puede ser ciencia ficción que deriva al realismo mágico, Casares es realismo que palabra tras palabra va desvelando lo inexplicable, lo imposible o lo increible; un par de relatos ("Los Afanes", "El Calamar opta por su Tinta" y también "La Trama Celeste") pueden considerarse ciencia ficción en toda regla. Contiene esta selección algunas historias que me parecen obligadas para cualquier amante de las letras hispanoamericanas. Notablemente dos: "En Memoria de Paulina" y sobre todo la mencionada "La Trama Celeste". Las primeras líneas de este último me hicieron entender que me encontraba ante una prometedora lectura (así fue):
Cuando el capitán Ireneo Morris y el doctor Carlos Alberto Servian, médico homeópata, desaparecieron, un 20 de diciembre, de Buenos Aires, los diarios apenas comentaron el hecho. Se dijo que había gente engañada, gente complicada y que una comisión estaba investigando; se dijo también que el escaso radio de acción del aeroplano utilizado por los fugitivos permitía afirmar que éstos no habían ido muy lejos. Yo recibí en esos días una encomienda; contenía: tres volúmenes in quarto (las obras completas del comunista Luis Augusto Blanqui); un anillo de escaso valor (una aguamarina en cuyo fondo se veía la efigie de una diosa con cabeza de caballo); unas cuantas páginas escritas a máquina -Las aventuras del capitán Morris- firmadas C.A.S. Transcribiré esas páginas.
"El Perjurio de la Nieve" resulta extraño, incluso escalofriante. Necesita ser leido con calma para desentrañarse. "El Lado de la Sombra" me hace pensar en cómo los afanes de lo cotidiano pueden hacer olvidar lo maravilloso de la vida, pero también aquello que a fuer de triste nos puede hacer sucumbir. "El Gran Serafín" es un cuento telúrico; la historia me pareció incompleta la primera vez que lo leí. Reflexionando me doy cuenta de una curiosa circunstancia; el recuerdo de este relato y el recuerdo de una pesadilla me parecen perfectamente análogos y comparables.
"La Sierva Ajena" es terrible sin duda, pues habla de la mutilación más horrible que existe: el desamor.
"El Atajo" habla de la supervivencia en un una elección cruel que todos hemos ponderado en imaginaciones alguna vez.
La colección contiene algunos relatos más, como "Moscas y Arañas" o "Un León en el Bosque de Palermo", que no siendo malos, pierden brillo comparados con los demás. En "Historia Prodigiosa" me temo que se adivina el desenlace, pero por las reflexiones y prosa que contiene merece la pena ser leida hasta el final. Eso vale en realidad para todos. Por ejemplo, un relato como "Los Milagros no se Recuperan", que no es de los más memorables del libro, nos depara reflexiones como la siguiente, que para mi justifican la lectura completa:
Verla muerta me desconcertó menos que el pensamiento de que después no la vería nunca. Lo increible de la muerte es que la gente desaparezca.
Decía al principio que con Casares es inevitable el recuerdo de Borges. Sin embargo, no haya miedo: cada uno tiene un estilo perfectamente separado y definido. Muchas veces pienso que donde Borges es sublime. Casares es concreto, las más veces maravillosa y sensiblemente concreto. Borges habla de laberintos, infinitos, libros sin fin y utopías desarrolladas desde (escondidas en) lo diario. Casares es a veces oscuro, a veces incluso pavoroso como las tragedias que acontecen a pleno sol en el más banal de los escenarios; esas tragedias que por posibles nos parecen aun más terroríficas.