jueves, enero 10, 2008

Siglo XXII

Ocurrió ayer al ver el título de uno de esos panfletos que regalan en el transporte público. "Los bebés de hoy podrán ver el siglo XXII", o los niños, da igual. Supongo que se trataba de un artículo sobre los últimos descubrimientos sobre las claves de la longevidad (ante lo insignificante de la duración de nuestras vidas, nuestras cuitas son casi siempre irrelevantes). He venido viendo estos titulares de un tiempo a esta parte en la prensa especializada, los he ido ignorando ya que cometemos (cometo) la torpeza de sentirnos inmortales. De sentirme ilimitado, al igual que a los que llega mi amor.

Ver el siglo XXII. Hay que vivir con esa intención, lo tengo claro. Aunque muera mañana mismo, ¡qué maravilloso es al menos plantearnos la posibilidad! Nace quizá la primera generación que puede atreverse a sobrepasar el siglo sin que sea un milagro. Nosotros somos ya viejos, pero podemos soñar. Me imagino como un viejo ciego, encías desdentadas y doloridas (aún en un futuro de maravillas el hombre me parece condenado a desigualdades). Alguien de mi parentela (en un sueño aún más inimaginable, Tú) me lee las nuevas noticias, a dónde hemos llegado. Soy capaz de llorar. "Entonces, ¿es cierto? ¿lo hemos conseguido? ¿eso dicen?".

Creería como un niño. El peso insoportable de los recuerdos se colapsaría sobre sí mismo. La estrella de neutrones se derrumba; todos los recuerdos sometidos a esas altas presiones y gravedad se convierten en buenos.

Ver el siglo XXII. Irreal pretensión, pero es cierto que entraría en lo posible. Una órbita de probabilidad que se ve acercarse, que casi se alcanza, a la que tendemos el dedo flexionado como Adán, estirando al límite el músculo. Vivir por ese sueño. Los amargos pesares no tienen sentido, sonreir desenreda las cadenas de mi abdomen, los demonios se retraen al barro, el barro se torna polvo; retumba la tierra apisonada.

Los desastres que veremos nos harán llorar. Pero habrá también tiempos prodigiosos. Vivamos para verlos, todo lo que podamos. Éramos acaso impensables para nuestros antepasados. Honremos la belleza de su lucha por soñar.

6 comentarios:

Goldman (bad to the bone) dijo...

Bonita entrada, oh Ryyyyyydwllllf. Es una lastima que mi estado convaleciente no me permita postergar el momento de irme a la cama. Pero aunque seguiré mañana, sólo quiero decir quye yo tb vi la portada estupida, y tb me quede pensando. Y aunque desarrollare eso mas mañana solo quiero decir que quedan 92 años para el siglo XXII... mi abuelo palmo con 94, y luchó en una guerra, se jodió en una postguerra, y para nada se considera que lo suyo fuera una gesta heróica. Vamos, q los niños que nazcan este año y en años venideros es hasta casi normal que vean el siglo XXII. Pero claro, si el trasfondo de la noticia era que verán los niños el siglo XXII despues de nadar entre casquetes polares derretidos, derretirse bajo nubes toxicas de radioactividad, matarse entre ellos por conseguir algo que llevarse a la boca ante la escasez de comida que trae la superpoblación, entonces si, será algo digno de admiración. Y si no, quién nos iba a decir a estas alturas que El Beca fue todo un hito en la longevidad!!!!

Rydwlf dijo...

Mil gracias por el comentario, en serio.

Yo considero lo de tu abuelo una gesta heróica, y más con lo que describes. Quieran nuestros telómeros y nuestros políticos que lleguemos a tan luenga edad.

Salud!

Goldman (bad to the bone) dijo...

Hmmm, no creo que precisamente los políticos de por entonces quieran que lleguemos a esas edades, ten en cuenta que un viejo longevo es un viejo chupando del bote de la seguridad social durante muchos años, y eso no les mola a los políticos.

Y ya te digo, quizá porque era mi abuelo, peor no vi lo suyo como algo especial, más que nada porque todos tenemos algún conocido con abuelos igualmente longevos. Por eso ya digo que llegar a los noventa, aunque haya que llegar, es algo común. Lo que si que te digo es que me gustaría ver los noventa tal y como los vio mi abuelo, con una buena salud mental y física. Luego es cierto que desde los 91 cayó en picado, pero joder, ojalá que yo llegue así a los noventa si he de llegar. Aunque soy de los que prefieren borrarse del partido en el momento que vea que necesito de los demás para valerme en cosas básicas. Recordemos Los Viajes de Gulliver, donde vivían unos seres que eran inmortales y no eran más que unos seres vegetales imposible de valerse por si mismos y sin capacidad para acceder a sus recuerdos. No hay que aspirar a ser viejo, hay que aspirar a que la vida que te toque vivir la vivas con la mayor calidad posible.

Morrigan dijo...

Siento echar un jarro de agua fría en tu post. La idea en sí es muy bonita, pero no sé si estamos preparados. Al menos yo no. La ciencia puede prolongar la vida del cuerpo, pero el alma no creo que sea capaz de soportar más años y sólo anhele el tránsito. En la muerte también hay progreso. Y renovación.

Además quién mantendrá las pensiones de esos niños? (Esto es una broma)

Goldman (bad to the bone) dijo...

Soy de los que piensan que la muerte no deja de ser la culminación de la vida, así como una novela necesita de un final para poder ser juzgada, una vida tiene que terminar para poder resumirla y ver si fue una buena vida o no; el problema es que esto sólo lo pueden hacer los que sobreviven y nunca conocerán la vida al completo. A partir de ahí desconozco si habrá un alma, un cielo, o qué pasará con nosotros. LLEvado por mi cada vez mayor escepticismo creo que la muerte es la muerte y no hay nada más. Me gustaría que si que hubiese un alma y que fuesemos a algún lado, porque si no vaya broma pesada la de estar aquí. Aún así hace unos años tuve que escribir un ensayo sobre la muerte en la uni y documentándome leí las teorías de los materialistas, y me parecen muy buenas; vienen a decir que no hay muerte más que del individuo, porque luego al descomponernos pasamos a ser materia de otros organismos y nos perpetuamos. Es una idea bastante fea en el sentido de que niega cualquier posibilidad de que sepamos en que nos hemos convertido, pero por otro lado es irrefutable, somos materia y nos convertimos en materia.

Estoy no obstante bastante de acuerdo con Morrigan en que no estamos preparados para vivir más; el cuerpo no deja de ser un mecanismo que se puede mantener con vida durante más tiempo, ¿pero qué implicaciones tendría esto? ¿realmente queremos vivir más si no podemos disfrutar de vida en condiciones? Además que supongo que llegará un momento en que nos aburramos de estar dando el coñazo, ¿no? jo tío, que me imagino con ciento y pico años en el jamonyvino contigo y con MenhirMan, chupando el jamón porque ya no tendríamos dientes... mal trollo, ¿no? y lo peor es que Pito seguiría igual y sería cuando nos daríamos cuenta de que efectivamente es un ejemplar de otro planeta al que se dejaron por aquí a ver si su raza podría sobrevivir en este planeta. Nos veo a los tres chochos totales viéndole subirse a su nave espacial diciento "¡hala tío, que me piro, choca, jajajaja!"

Rydwlf dijo...

Inphobis dijo...

Como alguien diría, bonita entrada, Rydwlf; ya vendrá el Rake a cargársela :D Es broma, ojo.
Como dices, si viviésemos hasta entonces veríamos muchas fatalidades, y muchos prodigios. Vaya por delante que soy una persona que prefiere quedarse con lo bueno. Entre la radioactividad, la escasez de comida y los polos derretidos, encontraré un motivo por el cual vivir un año más. Te reto, te reto dos veces: lleguemos vivos, aunque sea ciegos y sin dientes, al siglo XXII, y disfrutemos de los avances y los prodigios que para entonces son esperables. Lleguemos, y hagámoslo juntos, para seguir riéndonos de todo, para seguir contando anécdotas de Pito, para que Rake siga azotando rubias invisibles ;) Además, otros 92 años es al menos el tiempo que necesito para terminar la carrera :) Gracias por tu entrada, Rydwlf; me ha alegrado la mañana. SDMF!!!