viernes, diciembre 07, 2007

Desde una Dorada Ultratumba

El gesto altivo reivindicado,

Llegamos ya a un tiempo donde es lícito pensar: he sucumbido a menos faltas que mi enemigo.

He aquí que envejecí como yo creí que era más digno envejecer, y te superé en aspectos concretos.

Dirán: prepotente.

Sí.

Por pocas veces. Celebrad la victoria que os ha costado esfuerzos y huesos rotos. El cansancio infinito de una madre. Camino del triunfo. Celebrad, pues el enemigo cayó ahí donde vosotros resistísteis. Celebrad por vosotros y por la caída del otro... luego volved como vuelvo yo la vista a los mil defectos y errores que son yo. Y seguid luchando.

(Dedicado a aquellos que empiezan a recoger ahora y en breve los laureles de un largo esfuerzo; y en concreto, a C. y A., y los que con ellos comparten piedra y noche).

3 comentarios:

Goldman (bad to the bone) dijo...

Muy bonito tío, muy épico, y a la par tan real. Estamos "lejos" de las guerras sangrientas en las que morían tantos y tantos, pero estamos inmersos en otra guerra no menos sangrienta, qe nos engloba a todos y que nos masacra sin piedad; es la guerra comercial, tenemos que luchar contra las miles y miles de necesidades, superfluas muchas veces, que nos va inponiendo la sociedad. Y sin embargo, a la vez que crean nuevas batallas, no sólo no se olvidan de las más viejas, -que suelen ser a la par las más importantes pues resumen las luchas milenarias que todos los antepasados han luchado-si no que cada vez nos las hacen más difíciles de ganar. Por eso, cada vez qwue dentro de esa lucha, conseguimos ganar una pequeña batalla, es motivo de satisfacción, aunque a la par signifique que formamos parte de la rueda. Pero también significa que a la rueda le queda una batalla menos.

Carlos dijo...

Y a quienes con fuego queman el frío hilo del invierno y la distancia y, quienes sorbo a sorbo, saborean el vino de la vida en su punto, sabiendo que cada gota derramada es como sangre que liban en ofrenda a la Tierra. Gracias.

Morrigan dijo...

Me siento identificada con la parte de saborear el triunfo. Creo que venimos de una cultura o una educación donde celebrar el triunfo está mal visto. Pero de cara a uno mismo, es fundamental para construir una personalidad sana. Lo digo por experiencia.

Por lo demás, se trata de sobrevivir como cada uno puede. Lo importante es ser honesto con uno mismo, cosa que no siempre sucede.