lunes, febrero 19, 2007

Ventana

En mi nuevo trabajo, la oficina tiene una ventana del tamaño de un hombre de pie.

Es de madera pintada de verde, y los cierres son de esos viejos, mecánicos, nada de presión ni deslizamientos. Al girar un pomo mueven una guía que inmoviliza la ventana. Hay incluso una contraventana que creo que es metálica, con unas ranuras horizontales que seguro tienen alguna inteligente función relacionada, probablemente, con la lluvia.

Si la abro puedo oir pájaros cantando, el rumor lejano de máquinas trabajando mansamente y, a veces, a algún transportista comentando las nuevas con el que recibe la mercancía.

Puedo ver el verde de unos ancianos pinos, e incluso el cielo, con el color de un relámpago blanco para mis ojos de topo.

Hay algún desconchón en la pintura verde, y hasta marcas de gotas de lluvia. Al abrirla por primera vez he descubierto una telaraña vetusta abandonada quién sabe hace cuánto.

Por más que le doy vueltas, no logro entenderlo. Se negocia con el salario, los beneficios sociales... ¿Cómo se les pudo olvidar mencionar esta gloriosa ventana en la oferta del contrato?

5 comentarios:

La mujer garza dijo...

todo mundo olvida lo que no les importa o lo que les conviene olvidar

Eylo dijo...

Mujer Garza, es muy sano olvidar, nuestro cerebro ejerce dicho mecanismo de cribado para evitar la saturación de datos y evitar que nos explote el coco.
Muchos desequilibrios mentales, se deben a recordar constantemente cosas desagradables, así que lo mejor es la higiene mental para tod@s.Para mí,es la postura más sabia. En fin, que a lo que iba:
Rydwlf, ánimo y disfruta de ese nuevo trabajo! un saludo!

Rydwlf dijo...

El olvido... efectivamente es una condición de nuestra mente. Hablamos del olvido espontáneo y natural, no del fingido. Estoy con Eylo, el olvido natural cumple una función profiláctica. En eso se parece a su primo el sueño.

Gracias por los comentarios y sobre todo por los buenos deseos y las enhorabuenas!

Salud,
R.

Morrigan dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Morrigan dijo...

Durante dos años tuve que trabajar en un zulo sin ventanas y con los techos bajos. Yo era afortunada porque desde mi sitio se veía la esquina superior de una ventana de la sala contigua, que me permitía ver el cielo. Aprendí a valorar ese trocito de cielo.

Que te vaya bien en el nuevo trabajo!