
Hildegard Von Bingen fue una mujer notable y seguramente volveremos a hablar de ella en alguna ocasión, pero hoy quisiera hablar de su labor como lingüista, sus visiones y su amor por la música, esferas de su vida que se combinaron en lo que ella misma denominó como Lingua Ignota.
Del amor por la música de Hildegard no hay duda que disipar. Además de sus brillantes y numerosas composiciones, resplandece en la historia de la música su Ordo Virtutem, un auto sacramental musicalizado que es considerado el germen del género operístico. En su Epístola XXIII defiende la música desde un punto de vista teológico; esta Epístola surge como defensa ante un castigo de la Sente Sede. Murió un hombre excomulgado; esta condición le negaba el ser enterrado en suelo santo, a lo que Hildegard se opuso, aduciendo que el finado se había reconciliado con la Iglesia antes de morir. La Santa Sede condenó al monasterio a que ninguna música, desde campanas a cancioncillas tarareadas, sonasen en él; crudelísimo castigo para un alma que vivía en la música. Finalmente, se reconoció gracias a otros testigos la versión de Hildegard. La pena se levantó. Queda la Epístola como mesurado remolino de furia y claridad.
Cerca del cambio de siglo, Hildegard produjo su Lingua Ignota ("Lengua Desconocida" en Latín), un idioma inventado por ella, una de los primeros lenguajes artificiales, por tanto. La descripción del idioma, que básicamente consiste en la enumeración de 1011 palabras que ella compiló en la obra Lingua Ignota per simplicem hominem Hildegardem prolata, (la referencia a que la obra va dirigida al hombre sencillo no debe tomarse como una arrogancia; el significado de simple o sencillo en la Edad Media no tenía connotaciones negativas) puede comprobarse en el Códice Wiesbaden (y también en un manuscrito berlinés).

Sin saber si alguien se interesaba realmente por esta invención, de lo que hay pruebas es de que otros en el entorno cercano de Hildegard conocían la existencia de esta lengua, y no veían nada que no fuera encomiable en ella. Así, su tutor Volmar, en una carta le escribe ubi tunc vox inauditae melodiae? et vox inauditae linguae? Es decir: "¿dónde, entonces, están las melodías nunca oídas? ¿Y dónde la voz de las lenguas nunca oídas?".

Como para confirmar lo íntimo de esta maravillosa perla lingüística, sólo se conserva un texto en el que aparece empleada la Lingua Ignota. En él se entrelazan algunas palabras en esta lengua dentro de un marco en Latín. Sólo una de ellas (loifol, "pueblo") aparece en el glosario; por tanto, el párrafo está abierto a nuestra imaginación:
O orzchis Ecclesia, armis divinis praecincta, et hyacinto ornata, tu es caldemia stigmatum loifolum et urbs scienciarum. O, o tu es etiam crizanta in alto sono, et es chorzta gemma.
¿Cómo llegar al sentido de esta frase? Podemos adentrarnos en ese mundo de resonancias místicas traduciendo del Latín, dejando las palabras en Lingua Ignota sin hacer más referencia que al caso en que aparecen declinadas:
Oh, orzchis Iglesia, ceñida con las armas divinas y adornada con jacinto, eres la caldemia de las heridas del loifol, y la ciudad de las ciencias. Oh, oh, tú eres la crizanta en altos sones, y la chorzta joya.
Barbara Newman, en su libro Sister of Wisdom: St. Hildegard's Theology of the Feminine (Berkeley, University of California Press, 1987) aventura que orzchis es "ilimitada", caldemia "fragancia", crizanta "ungida" y chorzta "resplandeciente". Es ésta una posibilidad no descabellada, aunque para mi caldemia me inspira más un bálsamo, o algo que cura y alivia (ya que se habla de heridas en el texto).
Posibilidades, al fin y al cabo, y palabras en las que cada uno encontrará un sentido y un significado. Quizá lo más evocador de estas líneas y estos sonidos sean precisamente que nos son desconocidos. Puede que lo más avisado sea no procurar una tradución de la Lingua Ignota a nuestras lenguas modernas, ni a ninguna lengua, sino sólamente dejarse llevar, iluminar por esas sonoridades y captar el momentáneo resplandor de una inspiración, de una asociación que no acertamos a expresar; no es imposible que ése sea el fin último, divino o humano, de esta Lengua Desconocida.
5 comentarios:
Extraordinario artículo, muchas gracias Rydwlf!
gracias por esta nota,
saludos!
17.09.11
Magnífico blog,me he tomado la libertad respetuosa de citarlo en una entrada sobre Hildegard,en mi blog mas reciente. Gracias por compartir tanta sabiduría.
Saludos,
Ana.
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