lunes, diciembre 11, 2006

Supervivencia de patrones

Me decía Eylo hace unos días: "Antes los asentamientos surgían en torno a los cursos fluviales; más tarde, alrededor de las iglesias. Ahora nos agolpamos junto a los centros comerciales". Es cierto. Los centros comerciales, el espejo de los malls americanos se multiplican a lo ancho de nuestra geografía. El mapa del satélite se oscurece de puntos de aluminio, brillantes y oscuros. Se desvían aguas y cuencas eléctricas para alimentar estas torres del ocio y el consumo. Y alrededor de ellos se edifican complejos-colmena.

Decía que eran reflejo de los malls, pero estos, al igual que tantas otras cosas y aspectos, no son meramente americanos. Son de ese nuevo híbrido "occidentalista" que domina el mundo. Los "bárbaros" tomaban las costumbres de los romanos y mucho de lo que hoy retenemos en nuestras culturas occidentales nos ha llegado gracias a lo que absorbieron los extranjeros. En el futuro no me cabe duda de que el occidentalismo será mantenido por aquellos que muchos ahora ven como "nuevos bárbaros" ¿No llevan los orientales décadas usando traje y corbata?(en el sentido etimológico; ya se sabe: "bárbaro" viene del Latín barbaria "tierra extranjera", a su vez del griego barbaros "extranjero, extraño", también "ignorante". La raíz parece estar en el Protoindoeuropeo *barbar-, una forma que aparentemente imita el discurso ininteligible de los extranjeros; compárese por ejemplo con el sentido que tiene el Sánscrito barbara- "tartamudo", pero también "extranjero"...

Las culturas toman y copian, adaptan y reducen. Un ejemplo frívolo: el pantalón fue un invento celta, germano para otros, báltico para aún otros; pero no parece invento nativo del mediterráneo. En Roma, si no me equivoco, se estilaba la túnica, y que me perdonen los aficionados a lo romano por la simplificación. ¿Qué queda de ella? Las túnicas que vemos son desarrollos de otras culturas de origen distinto al latino. El traje de hoy que usa un salaryman perdura tras milenios de uso en formas y cometidos distintos. Igualmente ocurre con los idiomas, las creencias, los mismos pensamientos, que cambian con el tiempo, y sin embargo, conservar ciertas esencias en las que quizá se encuentre la raíz de lo que es realmente humano y de lo que es accesorio.