lunes, abril 17, 2006

Þar Eld Í Skóg

Mantengo una cuidadosa separación de esto que llaman noticias; no por pretender ser un eremita, sino porque no me parecen más que repeticiones de temas comunes. Además, me fastidia encontrar subjetividad donde me dijeron que esperara objetividad. De vez en cuando, sin embargo, de la pleamar de palabras vanas me llega la voz de una ola aislada; así, por una de estas casualidades, me llegan las nuevas del primer incendio del que oigo hablar este año. Y pienso: es sólo primavera.

Tarragona ardiendo. Oigo las noticias y por la noche al releerlas me siento confundido. Por la mañana hablaban de 1000 hectáreas, pero ahora son 570. No, no estoy loco, ni sordo, por más que beba de los sueros estigios conque nos impregnan. ¿Ahora son sólo 50? Y ninguna mención a la central nuclear que hoy, en los telediarios ¡lo juro! declaraban como amenazada. Han pasado unos días desde el suceso; no sé si los enlaces seguirán funcionando.

En fin, tanto da... como decía alguien, "y si hubiera pasado algo, no lo dirían". ¿Negativo eres? Qué voy a serlo, si no sé dónde está el cero, el origen de coordenadas, el punto de referencia... ¿1200? ¿1000? ¿570? ¿80? ¿40? ¿28?

Con un semblante serio manifiestan, no hay que lamentar víctimas. Casi se regodean al decirlo (quizá pudieran hablar más si las hubiera habido). Daños materiales, dicen, y me acuerdo de Martin Walkyier:

(...) the priceless finds its price
in the greed of Man.
1


Solo que yo sí he visto víctimas. Están ahí aunque ya ni las tenemos en cuenta (algunos se lamentan, sí, sobre todo los que han pasado tiempo fuera de las celdas de hormigón; algunos hasta lloran). Yo he visto miles de víctimas carbonizadas... Vidas más largas que las nuestras, sueños lentos de savia dorada, fragancia de tierra oscura y húmeda en el seno de una Madre vasta y protectora; desafiante irguiéndose ante mares de hierba, de brisa y la extraña efemeridad de Los Que Andan Deprisa. La caricia del Sol en la piel dura donde han nacido escrituras, en los cien brazos, en los mil dedos, desde que el calor y la luz se alzan hasta que se ponen, convertida en humo, en un sueño de nieve negra alzándose hacia un cielo pavoroso, cayendo en una niebla gris de desolación.

¿Exagerado? ¿Por qué? No lo ves; has olvidado. El hombre seguirá siendo un bárbaro mientras se siga sintiendo superior a aquellos con los que comparte viaje.


* El título de esta entrada está inspirada en la Jómsvíkinga saga, 11, y puede traducirse como "Hay fuego allá en el bosque".

1. "Lo que no tiene precio encuentra su precio en la codicia del Hombre". Skyclad, Cry of the Land".

3 comentarios:

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