domingo, abril 08, 2007

El Fragmento 7Q5

En 1947 se descubren los primeros manuscritos de Qumran, o del Mar Muerto, en once cuevas diseminadas por el Wadi Qumran, en la costa noroeste del Mar Muerto. Entre estos textos que son los documentos bíblicos más antiguos descubiertos (ninguno puede ser posterior al año 100) se encuentra uno denominado 7Q5 que ha merecido una atención especial.

Los textos en estos manuscritos están escritos en tres idiomas: hebreo, arameo y griego koiné. Predomina, cabía esperarlo, el hebreo, pero en tres formas dialectales: hebreo clásico (bíblico), un dialecto particular que ha sido dado en llamarse "hebreo de los Manuscritos del Mar Muerto" y hebreo proto-tanaítico.

La séptima cueva llamó la atención por algunas peculiaridades: todos los textos que contiene están escritos en papiro; todos, en griego. El ánfora que contenía los textos es también de manufactura distinta a las demás. Uno de los fragmentos encontrados en esta cueva es el conocido como 7Q5 (los fragmentos se denominan con un primer dígito que identifica la cueva donde fueron encontrados, una Q que hace referencia a Qumran y un dígito final que se refiere al fragmento concreto; 7Q5 es el quinto fragmento de la cueva séptima).

El fragmento resultó polémico al intentar determinar a qué texto bíblico podría pertenecer la ceintena de caracteres, muchos casi ilegibles, que contiene. En 1972 el jesuita español José O'Callaghan publica un artículo en el número 52 de la revista Bíblica en el que interpreta el fragmento como perteneciente a libros del Nuevo Testamento (en concreto, Marcos 6:52-53). Sería por tanto el texto de los Evangelios más antiguo que se conserva. Dos años más tarde, el estudioso alemán Carsten Thiede apoya la hipótesis de O'Callaghan en su libro "Earliest Gospel Manuscript?".

Los argumentos en contra llegan en 1988, cuando el también el experto alemán Wilhelm Nebe identifica dos fragmentos de la misma cueva séptima (el 7Q4,1 y el 7Q8) con pasajes del Libro Primero de Enoc (respectivamente 103:3-4 y 103:7-8) publicando sus resultados en el número 13 de Revue de Qumran. Esta hipótesis es corroborada en 1996 en el número 103 de dicha publicación por el erudito francés Emile Puech, donde se ataca la idea de que alguno de esos fragmentos de la cueva séptima puedan pertenecer a un libro del Nuevo Testamento. Un año más tarde, Ernest Muro lleva a cabo un análisis mediante ordenador, en el que reensambla los fragmentos de la cueva séptima, y confirma que la identificación de Puech es correcta. Lo que es mas, el fragmento 7Q5 no pertenece a ningún libro ni del Antiguo Testamento ni del Nuevo Testamento.

¿Es o no es el 7Q5 un fragmento del Nuevo Testamento? Esa es la pregunta y el debate entre los expertos. Y, en cualquier caso, ¿qué importancia tendría que lo fuera?

Si el texto que aparece escrito en el 7Q5 fuera realmente Marcos 6:52-53, y dado que la comunidad esenia autora de los Manuscritos fue disuelta no más tarde del 68 C.E., significaría que la afirmación de la naturaleza mesiánica de Jesús sería una tradición muy temprana de la iglesia cristiana. Los más escépticos, sin embargo, dicen que si el texto del 7Q5 fuera el identificado como parte del Evangelio de San Marcos, eso no significaría que todo el Evangelio es tan antiguo, sino sólo ese fragmento de texto. Es decir: el Evangelio de San Marcos sí contiene referencias a la divinidad de Jesús y a sus milagros, pero no se podría deducir que una versión anterior del mismo Evangelio también tuviese ese tipo de referencias. De nuevo, un callejón sin salida. En cualquier caso, las implicaciones de tipo religioso no serían demasiado profundas. Básicamente, las tesis de Rudolph Bultmann sobre la distancia entre "un Cristo histórico y un Jesús de la fe" se vería afectada, al concluirse que los primeros textos sobre Cristo se habrían escrito mucho antes de lo antes pensado, y no sería tan descartable que se hubiera escrito sobre Cristo en tiempos de Cristo. El hecho afectaría más a las universidades que a las iglesias: sería el prestigio de algunos estudiosos lo que sufriría más vicisitudes.




¿Cuáles son los argumentos a favor de que el 7Q5 sea el Evangelio de San Marcos?

El espacio antes de la palabra griega και (kai, "y")implica un cambio de párrafo, y la manera en la que aparece este espacio es la misma en la que aparece de manera general en los primeros textos de San Marcos. Hay otro argumento más: en la línea cuarta del fragmento encontramos la combinación de letras ννησ (nnes). Suponiendo que estas letras (y en este contexto no es una suposición casual ni descabellada) pertenezcan a la palabra Γεννησαρετ (Gennesaret), que sólo se encuentra tres veces en el Nuevo Testamento, se tiene el hecho de que el análisis por ordenador de Thiede, usando "los textos griegos más elaborados", demuestra que es imposible encontrar otro texto que no sea Marcos 6:52-53 en el que aparezca la combinación de letras que identifica O'Callaghan. Una suposición para este argumento, pero una suposición muy plausible: las letras pertenecen a la palabra Gennesaret.

¿Cuáles son los argumentos en contra?

Precisamente casi todos los argumentos en contra cuestionan la hipótesis Gennesaret. Se propone que estas cuatro letras también están presentes en la palabra griega εγεννησεν (egennesen, "engendró"); esta fue de hecho la primera interpretación en 1972: el fragmento sería parte de una genealogía. Para que el texto griego cuadre con el texto en Marcos, se hacen algunas suposiciones: la letra tau τ ("t") en la línea tercera sería en realidad una sustitución de δ (es posible este cambio consonántico, pero no hay evidencia en otros textos); teniendo en cuenta los espacios en el fragmento, éste omitiría las palabras επι την γην (epi ten gen, "a la tierra" dentro de la línea "a la tierra de Gennesaret"): estaríamos pues ante una versión distinta a la original, circunstancia siempre sospechosa; la última letra de la línea segunda ha de ser una ν (nu), pero esta nu no tiene la misma pinta que la que aparece claramente en la línea cuarta, sino que parece más bien una iota seguida de una α. Daniel Wallace repite la búsqueda por ordenador sin tener en cuenta estas condiciones necesarias y encuentra otras dieciséis posibles interpretaciones. Es por todo esto que últimamente la hipótesis de que el fragmento 7Q5 es parte del Nuevo Testamento ha perdido fuerza.

¿Cuál sería entonces el fragmento más antiguo del Nuevo Testamento? El llamado papiro P52 (o fragmento de San Juan). Se trata de un trozo de papiro que se conserva en el la Biblioteca John Rylands, en Manchester. Aunque la datación paleográfica acota su edad entre los años 125 y 160 CE, no es imposible que sea anterior al 100, pero tampoco lo es que fuera escrito enla segunda mitad del siglo II. Contiene, como su nombre deja adivinar, unas líneas del Evangelio de San Juan, en griego.

A pesar de todo ello, es evidente el interés de estos Manuscritos, y de este fragmento en particular. Unas pocas letras escritas hacen 2000 años hacen que se desaten ríos de tinta y acalorados debates; para otros las conclusiones pueden ser incluso de una índole más profunda.


"52 pues aún no habían entendido lo de los panes, por cuanto estaban endurecidos sus corazones.
53 [y] Terminada la travesía, vinieron a tierra de Genesaret[z] y arribaron a la orilla.
"
Marcos, 6:52-53, Biblia Reina-Valera, 1995.

Versión de alta resolución del Fragmento 7Q5.
Análisis detallado por Ernest Muro.
Cronología de los Manuscritos con histórico del Fragmento 7Q5.

3 comentarios:

Albeiro Rodas dijo...

Realmente hay algunas imprecisiones en este artículo como las identificaciones de Puech que probaron ser falsas e incluso alteradas a propósito.

O'Callaghan publicó sus identificaciones en 1972 y no dijo que lo hacía como definitivo y Thiede no retomó el asunto dos años después sino fue solo hasta 1982, es decir, diez años después.

Anónimo dijo...

Otro error gravísimo del artículo es que afirma lo siguiente:
"Para que el texto griego cuadre con el texto en Marcos, se hacen algunas suposiciones: la letra tau τ ("t") en la línea tercera sería en realidad una sustitución de δ (es posible este cambio consonántico, pero NO HAY EVIDENCIA EN OTROS TEXTOS)

No entiendo como se puede decir una mentira de tal calibre. Esa sustitución es un error bastante conocido, se conocen numerosos casos en papel y hay hasta uno perfectamente registrado sobre piedra, referido a una inscripción en tiempo de Herodes el grande en donde la palabra griega dryfakton viene escrita como Tryfakton.

Todo esto demuestra que quien escribiera el artículo o lo hizo con gran desconocimiento o con mala fe. Las evidencias hablan por si solo.

Fasolis dijo...


Respecto a Munro y a Puech hay que decir que también es falso que hallan podido identificar el fragmento 7q5 como del libro de Enoc. Es simplemente otra mentira más.

Su metodología deja bastante que desear, si uno compara el tratamiento que hace el papirologo O'Callaghan en su estudio con las chapuzas que perpetran el francés y el americano pronto se da cuenta de quien lleva razón.
Puech y Muro cometen fallos imperdonables. Afirman haber reconocido el fragmento 7q4 como perteneciente al libro de Enoc, pero con la curiosidad de que de ese fragmento sólo tomaron lo que les interesó, evitando identificar la segunda parte del mismo (7q4 2) que no casa para nada con su identificación y que por ello pone de manifiesto que su identificación es falsa e interesada. Muro y Puech se contradicen pues cada uno identifica diferentes fragmentos de papiro de la cueva como pertenecientes al libro de Enoc, ni ellos mismos se ponen de acuerdo y lo que jamás lograron es rebatir 7q5 como perteneciente al Evangelio de Marcos, pues no pudieron casarlo con ningún pasaje del libro de Enoc. Lo único que hacen es una traslación acientífica diciendo que puesto que hay fragmentos del libro de Enoc en la cueva entonces necesariamente 7q5 debe ser otro fragmento del libro de Enoc. Absolutamente aberrante e intolerable desde un punto de vista científico.
Puech ademas parece no haber trabajado con los facsimiles de los fragmentos con lo cual sus identificaciones parecen más bien un chiste.